Salud

La nutrición no es solo cuestión de ingredientes

26-XI-07. Gran parte de los beneficios de la Dieta Mediterránea se deben tanto a su composición en macro y micronutrientes, como al tipo de cocinado utilizado

El tipo de cocción de verduras y hortalizas determina la conservación de su contenido en vitaminas y minerales. Del mismo modo, el tipo de fritura (cantidad y tipo de aceite utilizado) puede condicionar, por ejemplo, la protección o, por el contrario, la aparición de determinadas enfermedades como hipertensión arterial, diabetes u obesidad.

Los médicos y nutricionistas, a parte de velar por el mantenimiento de la Dieta Mediterránea tradicional en nuestra sociedad, han de preocuparse también por la calidad de los alimentos, su conservación y métodos de cocinado, para mejorar sus efectos sobre la salud.

Según el doctor Ramón Estruch, Coordinador del Estudio PREDIMED, la Dieta Mediterránea es uno de los mejores patrones dietéticos, “varios estudios han señalado su eficacia como factor protector frente a las enfermedades cardiovasculares, distintos tipos de cáncer, las enfermedades neurodegenerativas e incluso el envejecimiento. Los beneficios de la Dieta Mediterránea se intuyeron por primera vez al analizar los resultados del estudio de los Siete Países y constatar que la esperanza de vida de los habitantes en los países mediterráneos era la más alta de mundo, mientras que las tasas de cardiopatía isquémica eran las más bajas”.



Lo más destacado

Dieta Mediterránea. El doctor Ramón Estruch asegura que aunque existen distintas variedades, los componentes principales de esta alimentación son:
a) un elevado consumo de cereales, frutas, verduras, frutos secos y legumbres;
b) el aceite de oliva como fuente principal de la grasa;
c) un consumo moderado de pescado, pollo, leche y productos lácteos (especialmente en forma de queso fresco y yoghurt);
d) bajo consumo de carne y productos cárnicos
e) un alto grado de actividad física y un consumo moderado de vino.