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El tratamiento farmacológico del dolor es, probablemente, uno de los problemas más difíciles de solucionar, fundamentalmente porque el dolor es una sensación subjetiva y el umbral de dolor de cada individuo es diferente, de modo que el mismo 'tipo' de dolor puede ser insoportable para algunos y perfectamente llevadero para otros.
Cuando los profesionales sanitarios que tratan a enfermos con patologías que cursan con dolor (artritis y dolores articulares de muy diversa etiología, cánceres de distinto tipo u otras enfermedades), deciden instaurar un tratamiento analgésico con opioides, se debe sin duda a que el dolor que sufre ese paciente debe estar muy por encima del umbral de dolor más alto que muchos podamos imaginar. En este sentido la utilización de estos fármacos es esencial para dar un tratamiento paliativo que reduzca el sufrimiento del paciente y mejore su calidad de vida, evitando mientras sea posible la sedación.
El inconveniente que plantea el uso de los fármacos opioides es que su administración debe realizarse de manera controlada, suministrando la cantidad minima necesaria para aliviar el dolor pero sin que el paciente sufra efectos secundarios. Por ello habitualmente se recurre a las formas de liberación sostenida, retardada o controlada, que permiten un suministro constante del medicamento manteniendo unos niveles de fármaco estables y constantes en el tiempo.
Un grupo de investigadores de la Universidad de Uppsala ha publicado recientemente un trabajo sobre la utilización de nuevos soportes en los que se pueden adherir moléculas de estos fármacos para que sean liberados de forma controlada. En el estudio realizado por los investigadores suecos se ha utilizado de un material cerámico (haloisita, un tipo de aluminosilicato) combinado con celulosa microcristalina (MCC) formando un nanotubo al que le "adhieren" moléculas de fentanilo, un potente analgésico opioide (aluminosilicatos y MCC suelen ser excipientes habituales en farmacia). En este estudio realizado in vitro, se simulan, por medio de diferentes disoluciones, las condiciones de nuestro estómago (pH = 1), intestino (pH = 6,8) y la ingesta de estos fármacos con alcohol con disoluciones alcohólicas del 48%.
En los tres casos, la liberación del fármaco se produce de manera controlada y sostenida en el tiempo, de modo que se puede concluir que este material cerámico puede ser un nuevo excipiente para la administración segura y eficaz de estos compuestos, evitando el llamado efecto dose dumping, es decir una liberación masiva de fármaco que puede ocasionar niveles demasiado elevados de éste en poco tiempo, lo que podría provocar la aparición de efectos adversos y/o tóxicos.
La nanotecnología, una vez más parece ser un camino claro hacia el futuro de algunos tratamientos farmacológicos..
RAFAEL V. MARTÍN ALGARRA | *DOCTOR EN FARMACIA