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Muchas personas se preguntan: ¿Qué es el alcoholismo? ¿Cómo se puede diferenciar el alcoholismo del abuso del alcohol? ¿Cuándo una persona debe buscar ayuda para un problema relacionado con sus hábitos de consumo de alcohol? En la información que presentamos a continuación se explica todo eso.
Para la mayoría de las personas, el alcohol es el complemento placentero de las actividades sociales. El uso moderado del alcohol (hasta 360 mililitros de cerveza o bebida a base de vino, o un vaso de 150 mililitros de vino o 45 mililitros de licor de 80°, al día) no es dañino para la mayoría de adultos. No obstante, gran número de personas tienen serios problemas con el consumo de alcohol. Varios millones de adultos tienen patrones o hábitos de consumir bebidas alcohólicas que los pueden llevar a tener problemas con el alcohol. España es uno de los países desarrollados donde con mayor frecuencia y en mayor cantidad se consumen bebidas alcohólicas.
Las consecuencias del abuso del alcohol son serias y, en muchos casos, amenazan o ponen en peligro la vida (cerca de 13.000 muertes anuales en España). Las personas que beben mucho alcohol pueden aumentar el riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer, especialmente el de hígado, de esófago, de la garganta y la laringe. El abuso del alcohol también puede producir cirrosis del hígado, problemas en el sistema inmunitario, daño cerebral e incluso puede dañar al feto. Beber alcohol aumenta los riesgos de muertes por accidentes automovilísticos (sobre 3.000 anuales), accidentes durante actividades recreativas, accidentes laborales (sobre 115.000 anuales), y la probabilidad de que ocurran homicidios y suicidios. Por otro lado, en términos económicos, los problemas relacionados con el uso del alcohol le cuestan a la sociedad Española más de 2.500 millones de euros. En términos de vida humana el coste es realmente incalculable.
¿Qué ocurre con el alcohol cuando entra en el organismo?
La absorción: El alcohol tras ser ingerido es absorbido en el estómago y, principalmente, en el intestino delgado. La velocidad de absorción depende del alcohol que llegue hasta el intestino delgado, de forma que distintos aspectos, como son la presencia de alimentos en el estómago, la cantidad de alcohol ingerida y las características de la bebida consumida, influyen en la velocidad de absorción. El nivel máximo de alcohol en sangre se alcanza entre los 30 y 90 minutos desde que se ingiere. Con el estómago vacío la rapidez de absorción es máxima y tras una comida copiosa y rica en grasas es mucho más lenta. Sin embargo, en ambos casos todo el alcohol acaba absorbiéndose y haciendo efecto en el organismo. En la mucosa gástrica, la actividad de la enzima que destruye el alcohol (alcohol deshidrogenasa) es menor en las mujeres que en los hombres, es decir, en el caso de los hombres esta enzima destruye algo de alcohol, mientras que en las mujeres lo hace en menor medida. Esto explica por qué en las mujeres se alcanzan mayores niveles de alcohol en sangre que en los hombres cuando se ingieren las mismas cantidades de alcohol y de ahí la creencia de que los hombres toleran el alcohol mejor que las mujeres.
La distribución: El alcohol, una vez absorbido, se distribuye por la sangre y desde ahí alcanza a todo el organismo. Destacar que el alcohol tiende a acumularse en la grasa y por ello las personas con mucha grasa corporal toleran mejor el alcohol.
La metabolización: La mayor parte del alcohol se metaboliza o destruye en el hígado a través de la enzima alcohol deshidrogenasa. El alcohol es una de las pocas sustancias que se metaboliza a una velocidad constante (8-12 ml por hora, 10 gr por término medio en una persona de 70 Kg) e independiente de su concentración en sangre.
La eliminación: Entre el 2 y el 10 por ciento del etanol ingerido se elimina sin metabolizar, principalmente por la orina, aire espirado (por eso huele el aliento a alcohol) y el sudor. Debido a que existe una equivalencia conocida entre el alcohol en sangre y en aire espirado (la concentración de etanol en sangre se encuentra en equilibrio con la concentración en aire alveolar en una relación de 1:2000 a 1: 2300), es posible calcular la concentración de alcohol en sangre a partir de la concentración alcohólica en aire, siendo esta la base de la utilización de los etilómetros (los que utilizan los agentes de tráfico) como instrumento de medición alcohólica.
¿Qué es alcoholismo?
El alcoholismo, también conocido como «síndrome de dependencia al alcohol,« es una enfermedad que se caracteriza por los siguientes elementos:
-Deseo insaciable: el deseo o necesidad fuerte y compulsiva de beber alcohol.
-Pérdida de control: la incapacidad de dejar de beber alcohol una vez la persona ha comenzado.
-Dependencia física: la ocurrencia de síntomas después de abstinencia tales como vómitos, sudor, temblores, y ansiedad cuando se deja de beber después de un período de consumo de alcohol en grandes cantidades. Estos síntomas suelen aliviarse al volver a beber alcohol o al tomar algún sedante.
-Tolerancia: la necesidad de aumentar la cantidad de alcohol ingerida para sentirse en "el punto".
El alcoholismo es un problema que tiene poco que ver con el tipo de alcohol que se consume, cuanto tiempo se ha estado bebiendo, o la cantidad exacta de alcohol que se consume. Sin embargo, el alcoholismo tiene mucho que ver con la necesidad incontrolable de beberlo. Esto permite entender porque para la mayoría de los alcohólicos un «poco de fuerza de voluntad» no es suficiente para dejar de beber. El alcohólico o la alcohólica se encuentran frecuentemente bajo el control de un deseo o necesidad poderosos de ingerir alcohol, una necesidad que puede sentirse tan fuerte como la necesidad de agua o de comida. A pesar de que algunas personas pueden recuperarse sin ayuda, la mayoría de las personas alcohólicas necesitan ayuda externa para recuperarse de esta enfermedad. Con ayuda, apoyo y tratamiento, muchas personas son capaces de dejar de beber y de pueden rehacer sus vidas.
¿Por qué algunas personas pueden beber alcohol sin problemas, mientras que otras son totalmente incapaces de controlar sus hábitos de beber alcohol?
Investigaciones recientes han demostrado que para muchas personas la tendencia al alcoholismo es heredada. Sin embargo, es hay que reconocer que los factores ambientales de la persona tales como las influencias sociales y la disponibilidad de alcohol influyen significativamente. Ambos factores, los heredados y los ambientales, son llamados «factores de riesgo.» A pesar de estos factores, el riesgo no determina el destino. El hecho de que el alcoholismo tienda a ser común en algunas familias, no significa que un hijo o una hija de un padre o una madre alcohólica inexorablemente desarrollarán alcoholismo.
¿Qué es el abuso de alcohol?
El abuso de alcohol se diferencia del alcoholismo en que no incluye el deseo o la necesidad compulsiva de beber alcohol, ni la pérdida de control o la dependencia física. Además, el abuso de alcohol es menos probable que incluya síntomas de tolerancia, esa necesidad de aumentar la cantidad de alcohol ingerida para sentirse en "el punto".
El abuso de alcohol se define como un patrón de consumo de bebidas alcohólicas que es acompañado por una o más de las siguientes situaciones considerando en un período de 12 meses:
-No cumplir con responsabilidades mayores del trabajo, de la escuela o del hogar.
-Beber alcohol durante actividades que son físicamente peligrosas tales como conducir maquinaria o un coche.
-Tener frecuentemente problemas relacionados con el alcohol, tales como ser detenido por conducir bajo la influencia de alcohol o por agredir físicamente a alguien mientras se está embriagado.
-Continuar bebiendo a pesar de tener problemas constantemente al relacionarse con otras personas que son causados o empeorados por los efectos del alcohol.
La decisión de buscar ayuda
Reconocer que se necesita ayuda ante un problema de alcoholismo no es fácil. No obstante, es imprescindible tener presente que cuanto antes obtiene ayuda la persona, mucho mayor es la probabilidad de que se pueda recuperar con éxito.
Si le resulta incómodo comentar sus hábitos de consumo de bebidas alcohólicas con su médico, es posible que éste sentimiento esté originado por las creencias erróneas acerca del alcoholismo y sobre las personas alcohólicas. En nuestra sociedad prevalece la idea de que los problemas de alcohol son de alguna forma una señal de debilidad moral. Por ello, usted podría pensar que buscar ayuda significa admitir algún tipo de defecto vergonzante por su parte. Esté usted tranquilo, porque la realidad es, por el contrario, que el alcoholismo es una enfermedad que muestra una señal de debilidad tan fuerte como pueda ser la que produce el asma o la diabetes. Por otro lado, No olvide que el seguir los pasos necesarios para identificar un posible problema con la bebida tiene una gran recompensa, la valiosa oportunidad de tener una vida saludable y llena de satisfacciones.
Cuando visite usted a su médico, él deberá hacerle una serie de preguntas acerca de su consumo de alcohol, con la intención de determinar si usted está teniendo problemas relacionados a sus hábitos de consumirlo. Procure de contestar a estas preguntas con la mayor honestidad posible. Es por su bien. También le harán un examen físico completo. Si su médico concluye que tiene usted dependencia del alcohol, posiblemente le recomendará que vea a un especialista en diagnóstico y tratamiento de estos problemas. Es muy importante que usted participe activamente en la toma de decisiones y en la selección del tratamiento. Además solicite que se le expliquen con la mayor claridad todas las posibles opciones de tratamiento que estén disponibles.
Tratamiento del Alcoholismo
La naturaleza del tratamiento depende de la gravedad del problema de alcoholismo, de la persona y de los recursos disponibles. El tratamiento puede incluir desintoxicación (eliminar alcohol del cuerpo sin peligro), tomar medicamentos recetados tales como disulfiram o naltrexone, para ayudar a prevenir volver a tomar alcohol una vez que se ha dejado de beber alcohol, y asesoramiento médico individual o de grupo. Hay tipos de asesoramientos que son muy prometedores, en los que se enseña a los alcohólicos en recuperación a identificar situaciones y sentimientos que promueven la urgencia de beber alcohol. El asesoramiento también le puede ayudar a desarrollar estrategias para enfrentarse a estas situaciones y sentimientos sin incluir alcohol. Cualquiera de estos tratamientos debe poder ser administrado en el hospital, como tratamiento ambulatorio y en el propio domicilio.
Como en el proceso de recuperación la participación de la familia es importante, muchos programas ofrecen el consejo matrimonial como parte del proceso de tratamiento. Algunos programas también pueden ayudarle a conocer otros recursos como la asistencia legal, asistencia laboral, guarderías de niños y clases para aprender a ser mejores padres.
¿Se puede curar el alcoholismo?
El alcoholismo es una enfermedad tratable pero todavía no existe una cura, lo que significa que un alcohólico que esta sin beber alcohol por un período largo de tiempo y que ha recuperado su salud, todavía es susceptible de sufrir una recaída y tiene que seguir evitando todo tipo de bebidas alcohólicas. Disminuir la cantidad de alcohol que se consume no funciona, es imprescindible eliminar por completo el alcohol para conseguir la recuperación.
Incluso las personas que están firmemente determinadas a mantenerse sin beber alcohol pueden sufrir algún desliz o recaída, antes de conseguir no beber durante largo tiempo. Las recaídas son comunes, lo que no significa que la persona ha fallado o que no puede recuperarse del alcoholismo. Recuerde que cada día que un alcohólico en recuperación se mantiene sobrio antes de una recaída es tiempo muy valioso, tanto para la persona en recuperación como para toda su familia. Si se produce una recaída, es muy importante volver a dejar de tomar alcohol otra vez y que obtener la ayuda necesaria para poder abstenerse del alcohol. .
CARLOS GENER GALBIS
