Si el dolor se prolonga.

Salud

El asma y la escuela

Aproximadamente unos 9 millones de niños menores de 18 años tienen asma y pierden alrededor de 14 millones de días de escuela cada año a causa de esta condición médica, según la Academia Estadounidense de Alergia, Asma e Inmunología.

El asma bien controlada no tiene porqué hacer que un niño pierda días de clase, aseguran desde el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona. Cuando el asma de los niños está bajo control, se tienen pocas crisis asmáticas y menos problemas en los períodos intermedios.

Otra ventaja de controlar adecuadamente el asma es la capacidad que el niño tiene para:

  • Dormir bien por las noches y concentrarse en la escuela durante el día;
  • Estar en el salón de clases y no en la oficina de la enfermera;
  • Evitar la ansiedad o la vergüenza de sufrir crisis y síntomas asmáticos;
  • Estudiar, correr, practicar deporte y participar plenamente en todas las actividades escolares.
  • Comunicarse con la escuela

Cómo controlar el asma

El primer paso es trabajar con el pediatra para elaborar e implementar un plan de acción contra el asma escrito que puede incluir una lista de:

  • Medicamentos que toma su hijo y sus dosis correspondientes;
  • Desencadenantes del asma de su hijo;
  • Primeros síntomas de una crisis asmática;
  • Qué hacer si su hijo tiene una crisis asmática y cuándo acudir a urgencias.

El plan quizás también incluya instrucciones para controlar el flujo espiratorio y recomendaciones para tratar el asma inducida por el ejercicio. Una vez que usted y el médico hayan elaborado el plan de acción, asegúrese de llevar una copia a la escuela.

En cualquier caso, lo ideal es que la medicación de rescate esté siempre disponible. Esto significa que antes de que su hijo sea lo suficientemente mayor como para administrar la medicación él mismo, el maestro la tenga en el salón de clases o sea fácil de conseguir (no bajo llave) en la oficina de la enfermera.


De interés

Desencadenantes de asma en la escuela. Moho, ácaros del polvo, cucarachas, polvo de tiza, perfumes, productos de limpieza u otras sustancias químicas; caspa, saliva u orina animal.

Posibles sugerencias para los docentes. Pida a los maestros que usen tiza "sin polvo" o pizarras con marcadores que se pueden borrar. Pida al personal que evite usar jabón o productos de limpieza perfumados. Proponga que la mascota del salón de clases sea un cangrejo ermitaño, una tortuga, o un pez. Proponga el uso de aire acondicionado y deshumidificadores. Pida que los salones donde se usen materiales de arte y los vestuarios donde puede crecer el moho estén bien ventilados. Asegúrese de que en la escuela se pase la aspiradora y se quite el polvo con regularidad, que una empresa de control de plagas realice tratamientos rutinarios y que esté completamente libre de humo.