Salud

Casi el 10% de los niños sufren rinitis alérgica

21-IV-09. La rinitis alérgica se asocia a otras enfermedades alérgicas como la dermatitis atópica y el asma.

Entre el 30 y el 50% de los asmáticos sufren rinitis alérgica y del 20 al 40% de los riníticos tienen asma. El 8,5% de los niños con edades comprendidas entre 6 a 7 años y el 16% de los de 13 a 14, sufren rinitis alérgica, según un estudio epidemiológico denominado Internacional Study of Asthma and Allergy in Chilchood, realizado en 56 países, en el que participaron 10 ciudades españolas y que difunde la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP) y la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap).

Para la doctora Maite Callén Blecua, pediatra de la AEPap, “al no ser una enfermedad grave, ya que no es mortal ni necesita hospitalización, motivo por el que hasta hace unos años no se le ha dado gran importancia y ha sido infradiagnosticada y poco tratada”.

Enfermedades asociadas

Sin embargo, la rinitis alérgica se asocia a otras enfermedades alérgicas como la dermatitis atópica y el asma. Del 30 al 50% de los asmáticos sufren rinitis alérgica y del 20 al 40% de los riníticos tienen asma. Según la Guía ARIA (Allergic Rhinitis and its Impact in Asthma) publicada en los últimos años y que cuenta con el auspicio de la Organización de Mundial de la Salud en 2001, “una persona con rinitis alérgica puede tener asma, por lo que se debe estudiar”.

La Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP) como la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) recomiendan que “todo niño o adolescente con rinitis alérgica, aunque esté asintomático, debe consultar con el médico en caso de tos frecuente, sobre todo por las noches o con el ejercicio, y por supuesto si se acompaña de episodios de fatiga con “pitos” o dolor en el pecho”.

Síntomas de la enfermedad

La rinitis alérgica es una inflamación de la mucosa nasal, se produce cuando se entra en contacto con una partícula que se trasporta en el aire y que nos da alergia como es el caso de las gramíneas, la parietaria, el olivo, o los ácaros del polvo, el pelo de los animales, etc. De hecho, según los pediatras “los pólenes son los responsables del aumento del síntoma de la rinitis en primavera y verano, mientras que los ácaros puede provocar síntomas durante todo el año.

Cualquier padre puede conocer fácilmente si su hijo sufre una alergia de este tipo. Los síntomas son: estornudos, secreción nasal acuosa, picor en la nariz y en el paladar, y nariz tapada (congestión nasal), frecuentemente acompañados de picor y lagrimeo en los ojos. También se debe tener en cuenta y trasladarle al especialista el lugar dónde se da la alergia de forma prioritaria, según la doctora Callén “es muy importante la historia clínica y la relación de los síntomas con la exposición al alergeno, es decir, si aparecen durante las salidas al campo en primavera o al entrar en una casa o habitación cerrada durante largo tiempo o al tener contacto con gatos o perros; hacen sospechar una alergia a pólenes en el primer caso, a los ácaros en el segundo y a animales domésticos”.


Recuerde

Los alérgicos al polen deben evitar pasear por el campo, sobre todo al atardecer, porque es cuando más polen hay en suspensión.

Cuando hace sol y viento hay más polen en suspensión.

Se debe ventilar la casa a primera hora y utilizar aparatos de aire acondicionado que dispongan de filtros antipolen.

Si se tiene alergia al ácaro, hay que evitar alfombras, moquetas y peluches en las habitaciones.

No se debe utilizar escobas ni plumeros para la limpieza, pasar una mopa húmeda y pasar la aspiradora a menudo.