Salud

En verano crecen los casos de picaduras de abejas

28-IV-09. En caso de sufrir reacciones intensas se debe acudir al especialista para que realice unas pruebas cutáneas que permitan alcanzar un diagnóstico definitivo

Las picaduras de las abejas y avispas aumentan con la llegada del verano, siendo casi imperceptibles en invierno y algo más frecuentes en primavera y otoño. A la mayoría de las personas no les afectan las sustancias, muchas de origen proteico, que inyectan cuando pierden el aguijón, pero hay un 4% de personas adultas y entre un 0,4% y un 0,8% de niños, que sufren reacciones alérgicas por el cuerpo y fuera de la zona de la picadura.

La alergia se presenta en forma de erupción de tipo urticarial con intenso picor y hasta mareo, sensación de cansancio intensa, dolor cólico abdominal o sensación de ocupación en la garganta con cambios en el tono de voz, incluso con sensación de ahogo intensa, pérdida de conocimiento, vómitos repetidos o taquicardia grave. Incluso en el caso más desafortunado se puede producir la muerte, aunque el número es muy pequeño, en torno a 0,08 por millón de habitantes al año.

Reacción más intensa

Si bien lo normal es que las picaduras dejen un hinchazón de tamaño variable en la zona de la picadura, con ligero picor y dolor local. Algunas personas que son más sensibles a las picaduras pueden incluso desarrollar una reacción local más intensa, que puede abarcar a toda la extremidad donde esté la picadura, pero que en ningún caso es grave.

Según los expertos la reacción suele aparecer antes de que hayan transcurrido 30 minutos de la picadura, en el caso de alergias, se debe acudir a un alergólogo que llevará a cabo el estudio y las pruebas cutáneas adecuadas para alcanzar un diagnóstico definitivo. Existe la posibilidad de aplicar una vacuna a base del propio veneno del inyecto responsable, que consigue una curación en más del 95% de los casos y que se puede aplicar a personas de más de 55 años, incluso a personas con problemas cardiovasculares.


Datos

Un 4% de personas adultas y entre un 0,4% y un 0,8% de niños, sufren reacciones alérgicas por el cuerpo y fuera de la zona de la picadura de la abeja.

La alergia se presenta en forma de erupción de tipo urticarial con intenso picor y posibilidad de mareo, sensación de cansancio intensa, dolor cólico abdominal o sensación de ocupación en la garganta con cambios en el tono de voz, incluso con sensación de ahogo intensa, pérdida de conocimiento, vómitos repetidos o taquicardia grave.

Sólo el 0,08 por millón de habitantes fallece por alergia a las picaduras.