Salud

"El mercado de los fármacos por liberación controlada factura 35.000 millones de dólares"

23-X-07. Simon Benita, profesor de la Hebrew University of Jerusalem, habló en la Universidad de Navarra sobre la inmunoemulsión para tratar el cáncer

Según el docente e investigador de la Hebrew University of Jerusalem, Simon Benita, “el mercado de los fármacos por liberación controlada factura 35.000 millones de dólares y se estima que crecerá un 10% anualmente”. Así lo expresó el profesor israelí con motivo de su participación en dos conferencias celebradas en el departamento de Farmacia y Tecnología Farmacéutica de la Universidad de Navarra.

Estos tratamientos también se aplican en la investigación contra el cáncer, en la que se encuentra involucrado el especialista. Sin embargo, Simon Benita explicó que sus pesquisas se centran ahora en una nueva técnica llamada immunoemulsión: “Se trata de diseñar un vector farmacéutico que combine citotóxicos y dos anticuerpos, uno para llegar específicamente al propio cáncer, y el otro para actuar en el interior del tumor”. De este modo asegura que no se dañaría a las células sanas y se podría actuar contra carcinomas extendidos e imposibles de extraer.

Así espera que dentro de dos años su grupo de científicos comience la fase clínica de esta nueva técnica, aunque reconoce que se trata “de recursos muy complicados que requieren mucho estudio”. Además, opina que los tratamientos contra el cáncer “serán muy variados y combinarán diferentes líneas basadas en el uso de proteínas, péptidos y anticuerpos con sistemas vectoriales”.

40 millones de dólares al año en beneficios

El profesor Simon Benita, que ha publicado más de 118 artículos en revistas científicas y es miembro correspondiente de la Academia Nacional Francesa de Farmacia, destacó que los medicamentos nuevos y por liberación controlada han constituido un gran éxito sanitario y comercial para su universidad: “Por un lado, hemos reducido algunos tratamientos contra el cáncer a una inyección diaria, eliminando su efecto tóxico sobre el corazón de los pacientes; y por el otro, fármacos como Exelon, para tratar el Alzheimer, han generado un mercado que mueve 1.000 millones de dólares anuales”. En concreto su centro académico, por medio de la compañía de valorización Yissum Ltd, recibió este año 40 millones de dólares en concepto de contratos y derechos de explotación.

Por ello subrayó la importancia de que la producción científica universitaria se financie con sus propios descubrimientos, en forma de patentes o de “spin off” (proyectos de negocio en colaboración con empresas), “y que en esos acuerdos la universidad se reserve los máximos derechos posibles sobre las ventas y no tanto en las acciones de la compañía creada”. Asimismo, afirmó que los gobiernos deben implicarse al máximo en la investigación de sus países, “ya que las inversiones privadas se limitan cada vez más a sectores donde el dinero se recupera en tres o cuatro años -como  alta tecnología o aparatos médicos-, y menos a áreas como las ciencias naturales, en las que hay que esperar ocho o diez años para obtener beneficios”.



Lo más destacado

Más investigación. Simon Benita asegura que los gobiernos deben implicarse al máximo en la investigación de sus países, “ya que las inversiones privadas se limitan cada vez más a sectores donde el dinero se recupera en tres o cuatro años -como  alta tecnología o aparatos médicos-, y menos a áreas como las ciencias naturales, en las que hay que esperar ocho o diez años para obtener beneficios”.