Salud

Tres de cada diez personas con dolor crónico se automedica

09-II-10. Los médicos destacan que hay un problema con el ibuprofeno y el paracentamol porque los pacientes creen que no tienen efectos secundarios

Tres de cada diez personas con dolor crónico se automedica y sólo el 2 % es tratado en unidades del dolor, según indicó el coordinador de la Unidad del Dolor del Hospital Carlos Haya de Málaga, el doctor Manuel Rodríguez López, en la presentación del 'Guía para periodistas. Entender el dolor', elaborada por la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS) y la Fundación Grünenthal.

El doctor Rodríguez López indicó que en España los fármacos antiinflamatorios no esteroides o AINEs son los más usados, así como los analgésicos periféricos. En concreto, en 2008 se vendieron 130 millones de envases de estos fármacos, a diferencia de los 2,2 millones de opiáceos. "El problema es que la palabra opioide aún tiene connotaciones negativas", señaló.

Problemas renales o hematológicos

En declaraciones a Europa Press, destacó que "existe un problema", ya que se piensa que los ibuprofenos y el paracetamol no tienen efectos secundarios, y "esto es un grave error". Según explicó, "si se usan durante largos periodos de tiempo y en pacientes con patologías asociadas, pueden provocar problemas renales o hematológicos serios".

El experto destacó que otro de los problemas es que el 98 % de las unidades del dolor están dirigidas por anestesiólogos. "Pero el problema no es quién las lleve, sino quién forma, ya que existe una endogamia alrededor de la especialidad de Anestesia, por lo que hay que dar paso a especialistas relacionados con dolor (Traumatología y Reumatología, por ejemplo)".

Además, indicó que sólo el 83 % de los pacientes con dolor crónico es atendido por médicos de Atención Primaria, por lo que "este profesional ha de ser formado para que trate al paciente de forma adecuada".


Lo más destacado

Tres de cada diez personas con dolor crónico se automedica y sólo el 2 % es tratado en unidades del dolor.

En concreto, en 2008 se vendieron 130 millones de envases de estos fármacos, a diferencia de los 2,2 millones de opiáceos.