Salud

Sanidad analiza la conveniencia de administrar a las niñas la vacuna del cáncer de útero

23-IV-2007. Navarra y Madrid ya han anunciado que incluirán en el calendario vacunal esta inyección contra el virus del papiloma humano. Aún no se ha comercializado en España, al contrario que en países vecinos

Últimamente, algunos padres guipuzcoanos con hijas preadolescentes se han puesto en contacto con ginecólogos del otro lado del Bidasoa. ¿El motivo? Informarse sobre la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (VPH), responsable del cáncer del cuello de útero o cérvix y cuya comercialización está autorizada en casi todos los países europeos menos en España. Estados Unidos, Australia, México, Nueva Zelanda y Canadá dieron el paso el año pasado. A pesar de la tardanza, nadie duda de que la inyección acabe llegando a las farmacias españolas. El debate, con la comunidad sanitaria y los responsables políticos como principales protagonistas, se centra ahora en la idoneidad de incluirla o no en el calendario vacunal y administrarla, como ya lo hacen en Italia, Grecia o en estados como el de Texas, a todas las niñas de entre los 9 y 14 años.

El Ministerio de Sanidad no parece tener prisa para la inclusión de la vacuna, cuyo precio -hacen falta tres dosis- se estima entre los 400 y 500 euros. Una elevada cuantía que ha motivado que se continúe con los estudios sobre coste-beneficio, más si cabe cuando «España es uno de los países con menos incidencia» del cáncer de cérvix y se sitúa en el puesto 23 de los 27 países europeos, según argumenta la ministra Elena Salgado. En Gipuzkoa, cada año se registran una veintena de tumores de cuello uterino invasivos y entre 40 y 70 in situ, una fase más esperanzadora que corresponde a una lesión premaligna y que, aunque tiende a evolucionar a cáncer invasor, se puede tratar de frenar gracias al diagnóstico precoz.

Rencillas políticas


De momento, algunas comunidades como Madrid ya han anunciado que añadirán esta vacuna a sus prestaciones sanitarias una vez sea aprobada por la Agencia Española del Medicamento. Una medida que ha sido tildada de «falsa y electoralista» por el PSOE. Navarra también ha decidido que administrará la vacuna en el ámbito escolar a niñas que cumplan 11-12 años.

La Sanidad vasca aún no se ha decantado. Desde el departamento liderado por Gabriel Inclán explican que el Comité Asesor de Vacunas de Euskadi así como el de Salud Pública están analizando los pros y los contras del fármaco. La decisión final se adoptará atendiendo a los informes que emitan estos expertos y las conclusiones del Ministerio.

Mientras tanto, siete sociedades científicas españolas (Ginecología, Oncología Médica, Pediatría, Medicina Preventiva, etcétera) y la Asociación contra el Cáncer han difundido un comunicado en el que avalan la necesidad y la eficacia de la vacuna. En un documento de consenso, recomiendan «la vacunación prioritaria a niñas de entre 9 y 14 años con el objetivo de cobertura universal». En el reciente X Curso de Ginecología Oncológica organizado por la Clínica Universitaria de Navarra los especialistas concluyeron que los estudios han demostrado la «eficacia preventiva» de la vacuna, cuya tolerancia «es buena».

De transmisión sexual


Desconocido para gran parte de la población, el virus del papiloma humano se transmite por vía sexual y puede provocar distintos tipos de cáncer, como el de ano o de pene además del de cérvix. Según Lourdes Aritziturri, del Servicio de Ginecología del Instituto Oncológico de Gipuzkoa, los factores que influyen en la posibilidad de contraer una infección por VPH son el inicio precoz en las relaciones sexuales, la promiscuidad sexual y las relaciones sexuales con personas de riesgo. El preservativo reduce el riesgo de contagio, pero todos los expertos subrayan que no lo elimina completamente.

Aritziturri explica que el virus está muy extendido en la población. De hecho, se calcula que «el 50% de las chicas de entre 20 y 24 años sexualmente activas están infectadas». Generalmente, la infección pasa desapercibida, sin síntomas aparentes y remite sin dejar secuelas. Sin embargo, hay casos -entre el 10% y el 20%- en los que el virus permanece, y con el paso de los años o décadas pueden producirse lesiones premalignas que, si no son controladas y debidamente tratadas, pueden desembocar en cáncer. Además, hay otros factores de riesgo, como el tabaquismo.

Aritziturri explica que hay muchos tipos de VPH -más de un centenar-, y no todos afectan al área genital. Entre los que sí son de transmisión sexual, algunos son más propensos a producir lesiones que se conviertan en malignas. Las variedades con mayor riesgo oncogénico y las de mayor presencia en nuestro medio son precisamente las que se han incluido en las dos vacunas que se han comercializado hasta el momento. Lo que aún no se sabe a ciencia cierta es si será preciso administrar dosis de refuerzo de cara al futuro.


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Sin prisa. El Ministerio de Sanidad no parece tener prisa para la inclusión de la vacuna, cuyo precio -hacen falta tres dosis- se estima entre los 400 y 500 euros. Una elevada cuantía que ha motivado que se continúe con los estudios sobre coste-beneficio, más si cabe cuando «España es uno de los países con menos incidencia» del cáncer de cérvix

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